martes, 6 de abril de 2010
INFORME DE LECTURA
Documento: INTRODUCCION A UN DISCURSO DEL METODO PSICOANALITICO
El documento propone una técnica, aplicada y directamente relacionada con la postura ética del profesional que busca a través de su saber ser generador de estrategias de autorregulación y de responsabilidad subjetiva coherentes con el ser y el hacer del “paciente” objeto del lenguaje que llega según mi percepción, con preguntas y probablemente angustias. Para ello, es importante reconocer lo valioso de posturas filosóficas, que en algún momento pasaron inadvertidas (en mi caso particular), como las de René Descartes. Es importante reconocer que el psicoanálisis surge como ciencia a partir de este postulado.
Previo a la claridad de que el síntoma del consultante genere o no malestar en él; el analista busca establecer un vínculo o alianza terapéutica con el sujeto al que denomina paciente soportado en el saber académico y de sí mismo y en el amplio conocimiento de estructuras clínicas como la psicosis. En este vínculo terapéutico se propone la realización de entrevistas como un sustento que evidencia y ayuda a clarificar la estructura clínica del paciente que probablemente espera del y en el terapeuta escucha, ayuda en la interpretación o aceptación de su deseo y quizás una ruta saludable hacia la cura; como lo enuncia el documento cuando hace referencia a la auto-avalación de su síntoma.
En esta relación, parece interesante renombrar un aspecto que enuncia el docente Hernando Bernal, cuando en uno de sus escritos “El analista debe curarse de su furor sanandi.”(diciembre 23 de 2009) expresa que “.. el analista debe saber qué su acto, es un acto de desciframiento..” que trasciende y es diferente al discurso del amo, del saber; y que lo corrobora en otro de sus aportes teóricos (“¿En qué radica la diferencia entre psicoanálisis y psicoterapia?”) cuando nombra que “Toda psicoterapia involucra unos ideales y por lo tanto opera con prejuicios. El análisis tiene una especificidad tal que queda por fuera de todo ideal; inclusive está por fuera del alcance de toda explotación ideológica en la que cae la psicoterapia al jugar su rol dentro del discurso ideológico imperante, reduciendo su trabajo a una técnica de reeducación emocional o afectiva o a una readaptación de las relaciones, técnica que termina siendo un fracaso ante la insistencia del inconsciente y de la pulsión, por eso el análisis no cambia en nada la realidad del sujeto sino que modifica su posición frente a esa realidad”.
Uno de los elementos que me llama la atención y que nutre mis conceptos es la relación que comparte con otras posturas éticas de intervención que igualmente, aunque desde otros supuestos teóricos, buscan llevar al paciente a la re significación de los “deberías ser” que le llevan a asumir conductas que se ubicarían luego de análisis clínico en patológicos a favor de la coherencia de su ser y de su síntoma. Al tiempo que busca fomentar a través de la rigurosidad de las técnicas el adiestramiento frente a la postura ética del analista cuando se encuentra frente a un sujeto que a través de su goce pretende asumir una condición de “sanador” en la que no cree ni se interesa ya que él mismo no se ha hecho responsable de su manera particular de relacionarse con el otro del lenguaje, representaciones que aparecen inexistentes desde su síntoma.
Reflexión personal:
En el proceso de la lectura intratexual, surgen peguntas que van desde la postura ética del analista hasta mi propia posición frente a mi quehacer.
En primer lugar me pregunto ¿y donde queda la subjetividad de ese sujeto que guía si pese a los esfuerzos y sustentos teóricos es imposible apartarse desde la propia humanidad de aquello que llamamos “los pacientes”?. Siempre somos, siempre nuestro ser se involucra, ¡andamos con el sentir a cuestas!, aunque es claro que la prudencia es un elemento que se debe tener en el contacto y la guía de ese otro que busca respuestas, que busca volver a creer o sólo consolarse con su síntoma.
Y luego, aparece ese temor tan personal, esa posibilidad del surgimiento de una psicosis luego de haber jugado tanto con este YO… un juego que pareció de niños cuando ni siquiera se sabe jugar, cuando el contacto con esos otros tan lejanos daban una respuesta y una calma a esas preguntas, a esos afectos y esa incertidumbre frente a la vida. Cuando no se sabia siquiera porque ahondaban los duelos y el surgimiento de la muerte era una válida respuesta al dolor y al ira; cuando la violencia se convertía en un placer que te hace sentir alguien en medio de la nada y de la ignorancia; cuando ser de todos y no ser de nadie eran la muestra de la fuerza; cuando aparecían actos perversos que estimulaban la vida con sólo tocar a la puerta de la habitación. ¡Que temor y que fascinación poder llegar a la puerta del análisis! Que sensación, que soledad ver a través de unos ojos tan fijos, tan inexplorables; ¡que posición la que se asume en un diván!, mirando en posición inerte, hablando desde un lugar casi alucinante.
Permitiendo el renacer de la ira y la decepción al ver como castillos de naipes sujetos que buscan depositar sus secretos y sus miedos en seres vacios llenos de ego, en seres perversos, enfermos que juegan al amo, que juegan al padre y a la madre y no saben amar sólo amarse, si es que a eso se le llama amor. Pese a la débil humanidad, hay que ser académicos, no como el hombre de la mirada de hielo de William Ospina[i], sino como el hombre capaz de querer vivir, de confrontar y confrontarse, de responsabilizarse ya que en últimas es lo que a mi parecer define mi capacidad y mi humanidad.
REFLEXION 2:
Desde el proceso de formación profesional han sido innumerables los casos en que frente a una demanda se vislumbran perversos, neuróticos e incluso la presencia de sujetos con psicosis. Tener claridad de estos y su demanda ha sido no sólo una indagación personal sino interdisciplinaria en que se evidencian luego incluso de meses que muchos gozan de su posición frente a sus actos, así como otros pese a sus conductas despiadadas sufren en el recuerdo y en la verbalización de sus hechos. Pero ¿que es aquello que genera que estos sujetos recaigan en su conducta? Si se parte del supuesto de su ¿deseo de cura? Probablemente mis anotaciones generen resistencias ya que es quizás la intervención misma la que genera a través de un discurso culpabilizador y a veces permisivo la facilitación del camino al reencuentro con sus propios fantasmas; un sujeto que sufre se presenta con una necesidad dependiente y casi insaciable de respuestas frente a su culpa y busca en los sujetos de escucha un alivio que va desde la confrontación hasta la valoración de su historia, ubicando a ese otro del saber en un lugar en el que se puede jugar a ser Dios, lugar desde el que su puede permitir, menoscabar, agredir si se desea o en otro caso favorecer la escucha y con ella la cura de ese sujeto neurótico que viene luego de un sano proceso de trasferencia con sus miserias a cuestas buscando aprender a vivir con ellas.
El ejercicio de la práctica profesional, es también un claro panorama de confrontación para ese que se dice posee el saber, que también carga a cuestas sus propios prejuicios y miserias; que también tiene miedos y conflictos y que tiene la responsabilidad de encausar al otro en el camino de la cura psicológica sin caer en los juegos del encuentro con el otro. Juegos que van desde la cercanía que te hace perder como si se tratase de una relación afectiva placentera y que solucionará los deseos de salvador o de pasión inscritos en el inconsciente del terapeuta, el odio por el mounstro que se presenta con sus relatos, la aceptación del justiciero que en la clandestinidad se considera propio para actuar, el juicio por el sujeto que se somete al otro desde el cuerpo en actos que van desde las pretensiones de redención hasta el auto castigo e incluso el miedo o la camaradería por el delirante que se presenta con una gran confusión sobre su propio ser.
El neurótico nos llega a consulta al igual que el psicótico y la pregunta es: el perverso llega o está.
GLOSARIO
· SUBVERSION: De Subvertir: Trastornar, revolver, destruir, especialmente en lo moral.
MORF. conjug. c. sentir.
· Método de Descartes: “Descartes Perteneció a la corriente filosófica del s. XVII denominada racionalismo, que se opone al empirismo inglés del XVIII, y sostiene que nuestros conocimientos válidos sobre la realidad provienen del entendimiento. Afirma también que hay ideas innatas en el entendimiento, que no tienen su origen en la experiencia sensible, y que nuestro conocimiento se construye deductivamente a partir de ciertas ideas y principios evidentes.
El objetivo de Descartes era el logro de la verdad filosófica mediante la razón. Pretendía construir una filosofía que asegurase el conocimiento perfecto de todas las cosas que el hombre puede conocer.
Las dos grandes operaciones de la mente son: la intuición, que es un ver con claridad y con distinción, que no deja lugar a dudas, y la deducción, que es toda inferencia necesaria a partir de otros hechos que son conocidos con certeza. El método propuesto por Descartes, que es válido para todas las ciencias, consiste en reglas para emplear correctamente esas dos operaciones mentales. Las reglas del método son: Evidencia (no aceptar como verdadero nada que no se conozca con total evidencia), Análisis (hemos de reducir las ideas compuestas a ideas simples), Síntesis (conociendo intuitivamente las proposiciones más simples hay que intentar buscar todas las demás) y Enumeración.
Descartes afirma que, para lograr una primera verdad de donde se deduzcan las demás, hay que empezar dudando de todo aquello que se pueda dudar (de lo que se percibe por los sentidos, de la imposibilidad de diferenciar la vigilia del sueño y de los propios razonamientos, ya que puedo concebir que exista un genio maligno que me engañe al pensar incluso en proposiciones matemáticas). La duda cartesiana es universal, metódica, teorética y provisional.
Encontró la primera verdad en el cogito: "Yo no puedo dudar de que pienso, ni de que, al pensar, estoy existiendo". Sugiere como regla general que todo aquello que percibimos con claridad y distinción es verdadero. El pensamiento siempre piensa IDEAS que pueden ser de tres tipos: adventicias (parecen provenir de la experiencia sensible), facticias (provienen de la imaginación y voluntad) e innatas”. (www.locualo.net- 30/07/2007)
· Inefables: Que no se pueden expresar con palabras
[i] Es tarde para el hombre- Editorial Norma
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